¿México será nuevamente el patio trasero de Estados Unidos?

¿México será nuevamente el patio trasero de Estados Unidos?

Hace 17 años, Adolfo Aguilar Zínser, en ese entonces embajador mexicano ante la ONU, daba un discurso a estudiantes de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México en torno a la relación que tenía nuestro país con Estados Unidos, al impulsar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) mencionando que la relación era de sujeción y no de igualdad, porque la visión que Estados Unidos tenía de nuestro país es la de patio trasero.

También señalaba que la vecindad que tenemos con Estados Unidos nos ubicada como determinados por lo que esa nación quisiera, en una actitud proestadounidense; yo me pregunto, acaso eso ¿ya cambió?

Recordemos que la semana pasada votamos en el Senado de la República la armonización de diversas leyes reglamentarias conforme al T-MEC, y sí, se votaron por unanimidad, unanimidad que para muchos fue hasta extraña, sin embargo, se antepuso el diálogo, el consenso, el respeto y el interés de la nación por encima de los intereses personales o de partido, se demostró una vez más que Acción Nacional está con México, y en el Senado cumplimos nuestro compromiso con los mexicanos,

Pero qué pasa, cuando existe un poder que no antepone el interés de la nación por encima de sus propios intereses, cuando nos hace creer que las reformas aprobadas pueden ser utilizadas como una ofrenda hacia Trump y su gobierno, en el marco de las próximas elecciones que habrán de celebrarse en Estados Unidos, acaso con esta visita Trump dejará de pensar que ¿los mexicanos somos violadores y asesinos?

¿Cuáles son realmente las prioridades del gobierno de la 4T en esta visita? Pues no existe en la agenda de los mandatarios el tema de los inmigrantes, las violaciones a los derechos humanos y el racismo que enfrenta la comunidad de migrantes en Estados Unidos, no vayamos tan lejos, ni siquiera López Obrador se reunirá con líderes inmigrantes quienes piden una reunión con el mandatario para abordar los temas centrales que afectan a los inmigrantes mexicanos, y no se reunirá con ellos, porque lo que realmente le importa a López Obrador es visitar el monumento de Abraham Lincoln y la rotonda de Benito Juárez en la capital estadounidense.

México debe ser un país que vele por los intereses de los mexicanos y no ser utilizado en una campaña electoral a favor de un gobernante que lo único que ha demostrado es su desprecio hacia los mexicanos; ya lo dijo Yago Pico de Coaña, la diplomacia se define como “el arte de lo posible” pero en esta ocasión lo único posible que puede ocurrir es que México, después de 17 años, vuelva hacer el patio trasero de Estados Unidos, amenos que por primera vez tengamos Presidente y López Obrador exija al gobierno de Donald Trump respeto para los mexicanos.

Nunca olvidemos el respeto que nos merece la comunidad de migrantes que radican en los Estados Unidos, pues como bien refiere Jesús “Chuy” García, primer inmigrante mexicano de Chicago elegido al Congreso de los Estados Unidos, “Ser inmigrante es pertenecer a dos países: el lugar donde naciste y el que te ha visto crecer y cumplir tus sueños a través del trabajo duro” “estamos orgullosos de nuestra herencia binacional. Esta es también la historia y el orgullo de millones de mexicoamericanos”.

México es más que una persona, es una nación que sabe luchar, una nación solidaria y empática en momentos difíciles y hoy no es la excepción. 

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